¿Por qué no en Nueva York?

Cuando le pedí a una amiga que hiciera una primera lectura de “Flores para Candela”, la novela que acababa de terminar, me preguntó: ¿Por qué se desarrolla en Cuenca y en Murcia? ¿Por qué no en Nueva York o en algún lugar de la India?

Yo también me lo pregunté cuando empecé a escribirla, pero todo escritor sabe que la musa de la inspiración tiene siempre sus razones.  Y lo tuve claro. Mi historia tendría que ser asequible para las personas como yo. ¿Parece simple? Pues no lo es, porque a nosotros, los indios sin pluma ni caballo –  es decir, el común de los mortales – nos resulta más difícil asimilar las cosas del más allá. El cambio de este plano terrenal al mundo del espíritu como algo natural. El inicio de una nueva etapa como lo que verdaderamente somos, parte de un todo, de una misma Consciencia.

Además, yo quería plasmar en la protagonista, Candela, (una mujer luchadora, una superviviente de su propia experiencia, como tantas otras), el conocimiento de que es posible “traer el cielo a la tierra”, permitiéndonos vivir una vida plena, elevando nuestro nivel de consciencia. No es necesario ser un santón de la India ni un maestro budista. Sólo hemos de saber que cada uno de nosotros es único dentro de la totalidad y que tiene en su mano ser la mejor versión de sí mismo.

Tras su muerte, ella asimila que la vida no termina, que es eterna y que el Universo se expande a través de las experiencias de personas como nosotros, como tú y como yo. Seres espirituales en una experiencia humana que han decidido venir a asumir su papel de creadores eligiendo, una y otra vez, nuevas opciones.

Esos seres somos nosotros, todos, tanto en Cuenca, Murcia, Madrid, Nueva York  o en el Tibet, lo mismo da. Todos procedemos de la misma Fuente de Energía, que nos ha dotado de todas las herramientas para crear las experiencias de nuestro camino.

Muere la gente que conocemos, nuestros allegados, nuestros amigos y los que no han podido serlo y podemos llegar a comprenderlo sin tener que ser cautivos del miedo. No hay razón para serlo. Todos podemos cumplir con ese anhelo tan humano de conectar en armonía con nuestro interior.

Chole Limón

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