“El miedo es un buen caballo, pero un pésimo jinete”

Que en un momento de la vida todos hayamos sido capaces de superar el miedo, hasta lograr nuestro objetivo, podemos llamarlo una proeza. Sin embargo, que sea éste – el temor – quien dirija nuestros actos, puede convertirse en una condena de la que nunca se tendrá descanso.

Mirar hacia el horizonte en cada etapa de nuestra existencia es inherente al ser humano. Ahora bien, con qué actitud lo hagamos dependerá completamente el que nuestro camino nos resulte una maravillosa aventura o una penuria continua, en la que tendremos que buscar resguardo antes que efectuar cualquier movimiento que nos permita avanzar.

Somos creadores y, precisamente por ello, las circunstancias se van dando para que seamos capaces de vivir con la coherencia de lo que verdaderamente llevamos dentro. Sin embargo, cada uno elige si quiere hacérselo más fácil o difícil. Somos libres para hacerlo, queramos o no. Y, por tanto, podemos elegir entre dar amor y recibirlo o todo lo contrario. Entre ser como verdaderamente somos o según queramos que nos vean los demás. Entre aceptarnos o querer ser aceptados.

No importa realmente que, de todas las decisiones que tomamos a lo largo de nuestras vidas, nos equivoquemos en muchas más de las deseables, porque lo que es fundamental es que seamos capaces de empezar de nuevo. Todas las veces que sean necesarias y algunas más, porque el caso es que creamos en nuestra capacidad de ser mejores día a día y de que merecemos ser felices.

Hace algunos años, alguien me dijo que no quería volver a amar porque había sufrido mucho. También, otra persona me comentó que no volvería a tener un perro porque lo había pasado muy mal, al morir el que tenía,  y no quería volver a pasar por ello. Otros, dicen que no hay que salir a la calle porque te asaltan, o abrir una ventana porque te enfrías. O pensar como piensas o ser como eres, porque no eres como la norma. Tal es el caso cuando el miedo se convierte en el jinete de nuestra montura y no nos deja cabalgar sino que nos paraliza.

No voy a negar que, cuando decides que eres tú quien tiene que llevar las riendas, te caes muchas veces del caballo y te haces muchos chichones. Pasas también algunos malos tragos, pero vives y vives tú. Sabes que puedes ser diferente o raro, si tiene que ser así, pero no te irás con las ganas de hacer lo que habías venido a hacer.

Chole Limón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s