Mentalidad colectiva

Me gusta salirme del remolino de la mentalidad colectiva de crisis que estamos sufriendo en la sociedad europea. A pesar de lo mal que parece presentarse el panorama, es necesario recordar que nuestro punto de enfoque debe ser el adecuado para que podamos salir adelante. Decía Einstein que ningún problema puede ser  resuelto en el mismo nivel de consciencia en el que se creó. Y para ejemplo nos puede servir cómo nos queda el ánimo cuando vemos cualquier espacio informativo.

No quiero evadirme de la realidad, pero sí que puedo hacer que mi mundo y el de los que me rodean no gire alrededor de un bucle que lleva desde el pesimismo a la fatalidad. Cada uno convive con sus propias preocupaciones y contrariedades, y también las de sus conocidos que lo están pasando mal. El peso no es poco, pero estoy convencida de que tenemos que romper el círculo.

Cada día veo en mi trabajo a gente que está intentando  todo lo posible para salir adelante, pidiendo ayuda o consejo, cargados de ideas e ilusiones. No importa que todos sepamos que nuestra sociedad del bienestar se desmorona por momentos, la vida se reinventa y el ser humano está aquí para vivir un camino de contrastes que le permite también ser creativo y solidario.

Ya no podemos aferrarnos a lo que tuvimos sino a los ingredientes con los que ahora contamos para seguir viviendo. Y es lo mismo quién lleve el barco, las olas son enormes dentro de esta “tormenta perfecta”.  Lo importante es que cada uno de nosotros sume en su círculo.

Porque quizás este cambio que nos parece tan amargo lo sea menos si en lugar de mirar hacia fuera empezamos a mirar hacia dentro. Hacia lo que nos es más cercano, nuestra familia, nuestros amigos, nuestros vecinos o los compañeros de trabajo. Círculos más pequeños que irán uniéndose bajo otros lazos que ya no podrán de ser los de una sociedad voraz sino los de un mundo que reconozca a las personas por lo que son y no por lo que tienen.

Aunque allí fuera caiga granizo gordo, en tu hogar, en el mío, que siempre haya amor y esperanza, dos ingredientes imprescindibles para seguir andando.

Chole Limón

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