El vencejo

El domingo pasado por la mañana, muy temprano, salí a la terraza a ver el paisaje pero no fue como siempre. Había un vencejo en el suelo, incapaz de emprender el vuelo por sí mismo, acurrucado en una esquina. Mientras tanto, desde arriba, otros vencejos como él volaban libremente. Los del cielo y el del suelo eran de la misma clase, del mismo mundo, pero ajenos todos, los unos de los otros.

No es la primera vez que me encuentro con uno de ellos en esta situación. Lo cogí con mucho cuidado pero estaba claro que se asustaría e intentaría defenderse. Y vaya que lo hizo: intentó darme un picotazo y no pudo, pero sí que logro agarrarse a mi mano con mucha fuerza, hasta hacerme sangrar un dedo.

Sin embargo, a pesar de su resistencia, su única oportunidad consistía en que yo lo lanzase hacia arriba y volviera a batir sus alas. Y éso hice. Comprendí que estaba asustado y su instinto sólo podía llevarle a defenderse. Después de todo, para él, yo era un ser enorme que lo levantaba del suelo.

Y voló, vaya si voló. Pasó de ser un ave muerta de miedo a un hermoso vencejo desplegando sus alas. Sólo necesitaba un impulso que lo ayudara a empezar de nuevo, a pesar de tener unas patas tan cortas que, de cuando en cuando, pueden volver a jugarle una mala pasada.

No pensó, no dudó, simplemente se atrevió. Como buen vencejo recordó que sabía volar.

¿Y nosotros? Deberíamos reconocer nuestras cualidades aunque, a veces, las circunstancias nos hagan caer. El miedo puede inducirnos a seguir en situaciones terribles, a las que lamentablemente nos acostumbramos con tal de no arriesgarnos a dar un paso adelante, hacia un futuro diferente o incierto. Sin embargo, nuestra es la decisión de adentrarnos por el camino que queramos elegir.

Un buen amigo mío dice que “cada uno se puede crear sus propios infiernos” y le doy la razón. El miedo nos bloquea, nos impide pensar con claridad y sólo vemos lo que hay alrededor como una amenaza. En esas circunstancias olvidamos que dentro de nosotros hay un potencial enorme para superar cualquier situación, unos dones que son nuestras alas.

Recuerda que los tienes, confía. Lo mejor de ti, te está esperando.

Chole Limón

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s