¿Por qué escribir sobre la muerte? ¿No es mejor escribir sobre la vida?

La respuesta es que: ”vida y muerte son el extremo de una misma cuerda”. Quizás también influya haber nacido en una sociedad en la que se habla de ella, la muerte, con naturalidad. Después, como creo que la curiosidad es una de las virtudes de la condición humana, si se utiliza para aprender y crecer, seguí el hilo y llegaron a mí obras maravillosas como las escritas por Elisabet Kübler Ross, Brian Weiss, Raymond Moody o Marie Lise Labonté.  Pero, sin duda alguna, lo que más pudo marcar mi interés por el más allá, por la vida después de la muerte fueron mis experiencias de la niñez y posteriormente ya siendo adulta.

Una de las personas que más he querido en mi vida decidió marcharse de este mundo antes de tiempo, al menos para todos los que la amábamos profundamente. En esos momentos, yo era una niña y me enfadé muchísimo porque sentí que me abandonaba. Unas pocas semanas antes habíamos estado juntas en el cine, pasándolo bien y no pude comprenderlo. Por supuesto, a esa edad no sueles ponerte en el lugar de quien toma una decisión como es el suicidio, tan sólo te sientes mal por ti.  El tiempo me ha enseñado que hay una causa, cualquiera que sea y un  momento para todo. Mi abuela decidió marcar el suyo para dejar un mundo en el que no quería continuar. Lo terrible para todos los que aquí seguimos, fue saber que lo hizo en un estado tremendo de tristeza y amargura y que no quiso o no pudo abrir su corazón a quienes la querían. Sé cierto que desde hace algún tiempo ya está bien, está en paz y ella sabe cuánto me alegro.

Cualquiera de nosotros que haya leído la obra de la doctora Kübler Ross, o  que tenga una especial percepción de cómo están los del “otro lado”, comprenderá lo que digo. ¿Hay alguien que haya asistido a algún familiar o amigo durante sus últimos instantes? Por supuesto me estoy refiriendo a enfermos o ancianos. Hay un momento verdaderamente maravilloso en el que quien va a morir se relaja y si sabemos acompañarle, respetando que ya ha llegado su hora, podemos despedirle con todo nuestro amor. Esa actitud de respeto le ayudará, sin duda, a elevar su consciencia para marcharse en paz y empezar su nuevo proceso como alma de vuelta a casa

Chole Limón

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