Flores para Candela

Son las cuatro de la mañana, estoy sentada en el sofá y observo mi cuerpo que yace inerte en la cama, como si estuviera dormido, pero está frío y quien yo fui, ya no respira. ¿Por qué no puedo moverlo, será que estoy muerta y no lo sé? Javier, a mi lado duerme y ronca como un oso, el desdichado. Está tan acostumbrado a que no le toque, que no se ha dado cuenta que hace un buen rato duerme con un cadáver.

… ¿Quieres calmarte, Candela? – me digo -. Vamos, tranquila, tal parece que no vas a despertar más en tu cuerpo, porque allí era donde realmente estabas soñando. – El corazón se me encoge por lo que yo misma he dicho, pero algo me induce a confiar y me siento más serena. Intento relajarme un poco y me digo a mí misma que, quizás, lo que me ocurre es que no estaba preparada para morir. De hecho, casi nadie lo está. La gente cree que cuando muere, adquiere de manera inmediata todo el conocimiento y que la luz les envuelve haciéndoles perfectos, pero éso no es exactamente asi.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s